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Publicado el 9 de octubre

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Perplexity AI: el buscador que entiende tus preguntas y responde con cerebro

¿Qué es perplexity?

Cada cierto tiempo aparece una herramienta que te hace pensar: vale, internet ya no va a ser igual. Perplexity es una de esas.

No busca por ti. Piensa contigo.

Mientras Google te lanza una avalancha de enlaces y ChatGPT te contesta sin citar de dónde ha sacado la información (según la versión que uses), Perplexity va por libre: te responde, te explica y te muestra sus fuentes.

Ni adivina, ni inventa. Te cuenta las cosas como son.

Un híbrido raro y brillante entre buscador y asistente, entre profesor con paciencia y periodista con fuentes sólidas.

Y, por si fuera poco, una de las piezas que están marcando la nueva liga de la búsqueda inteligente.

¿Qué es Perplexity AI?

Perplexity es un motor de búsqueda conversacional impulsado por inteligencia artificial. Pero no funciona como los buscadores tradicionales: no te muestra páginas, te ofrece conocimiento.

Olvídate del típico buscador que te obliga a abrir veinte pestañas para entender algo.

Cada respuesta llega con enlaces a las fuentes originales, para que compruebes tú mismo si lo que lees se sostiene. Y eso cambia el juego: ya no saltas de web en web, saltas de idea en idea.

La herramienta nació en 2022, creada por antiguos ingenieros de OpenAI, DeepMind y Meta, con una meta tan simple como ambiciosa: hacer la información accesible, comprensible y honesta.

Nada de respuestas vacías ni textos inflados. Si lo dice Perplexity, sabes de dónde sale.

Combina modelos de lenguaje potentes (como GPT-4 o Claude 3.5) con un motor de búsqueda propio, lo que le permite responder con claridad, contexto y datos actualizados.

Por eso muchos lo llaman “el Google con cerebro” o “el ChatGPT con fuentes”.

Y no exageran: busca como Google, razona como ChatGPT y conversa como tú.

¿Cómo funciona Perplexity?

Ejemplo de uso de Perplexity

Detrás de su apariencia sencilla, Perplexity tiene un proceso casi mágico.

Escribes una pregunta, pulsas Enter… y parece que alguien al otro lado te contesta con criterio.

Pero no hay nadie, claro: hay una cadena de inteligencia artificial bien entrenada que entiende lo que le pides, busca información actualizada en la red y te devuelve una respuesta limpia, directa y con fuentes.

Lo interesante es que no se limita a buscar coincidencias de palabras como haría Google. Comprende la intención.

Si preguntas “qué diferencia hay entre ChatGPT y Perplexity”, no te lanza una lista de artículos: te lo explica, lo compara y te deja seguir el hilo con un “¿y cuál se actualiza mejor?”.

Esa es su clave: la conversación continua. No empiezas de cero con cada pregunta. Sigues construyendo conocimiento, como si hablaras con alguien que va recordando lo que ya le has contado.

Detrás de esa experiencia hay un modelo de lenguaje que combina la potencia de GPT-4 y Claude con un motor de búsqueda propio. Es lo que le permite mezclar precisión y contexto.

No inventa, contrasta. Y ahí está su gran diferencia.

Si quieres conocer cómo funciona Perplexity en detalle, no te pierdas esta CafeterIA:

Perplexity y Comet: el buscador conversacional y el navegador agente

Cuando parecía que Perplexity ya había marcado un antes y un después en cómo buscamos información, su equipo dio otro paso: desarrolló Comet, un navegador con inteligencia artificial integrada que pretende transformar la experiencia web.

¿Qué es Comet?

Comet es un navegador basado en Chromium (la misma base que Chrome o Edge), pero construido desde sus cimientos para incorporar IA como motor principal.

Más que un navegador clásico, Comet funciona como un asistente activo mientras navegas: puede ver lo que estás haciendo, procesar contenido de páginas abiertas y ayudarte en tareas sin que cambies constantemente de herramienta.

Por ejemplo, puedes pedirle que resuma un artículo que estés viendo, que compare precios entre varias webs abiertas, que extraiga datos de un PDF o que organice tu bandeja de entrada basado en temas relevantes al contenido que consultas.

Comet incluye un panel lateral (sidecar) en cada pestaña, desde el cual interactúas con el “asistente”.

¿Cómo se integra con Perplexity?

Perplexity, el motor de búsqueda conversacional, es la base que potencia las respuestas dentro de Comet.

El buscador no solo aparece como una función más: está integrado como el motor predeterminado dentro del navegador, de modo que cada pregunta, cada resumen o cada acción se apoya en la infraestructura de Perplexity.

La idea es que no tengas que alternar entre buscador y navegador: el navegador ya es el buscador. Esa convergencia reduce fricción y permite que la IA actúe de manera contextual con lo que tienes abierto.

Si te sirve la analogía: Perplexity es como Google (el lugar donde preguntas y obtienes respuestas con fuente). Comet es como Chrome (la puerta de entrada a la web).

La diferencia va de alcance. Perplexity responde dentro de su propia casa. Comet te acompaña por toda la red, analizando, resumiendo y comparando lo que tienes delante.

Dos piezas, un mismo objetivo: que dejes de perder tiempo y empieces a entender lo importante.

¿Qué hace diferente a Perplexity?

Perplexity no busca reemplazar a los buscadores tradicionales, los redefine.

No compite por cantidad, compite por calidad. No quiere mostrarte veinte enlaces, sino darte una respuesta útil, contrastada y explicada con calma.

La transparencia es su bandera. Cada dato incluye su fuente. Y si algo no le suena sólido, lo dice.

A eso se suma su capacidad para mantener el contexto, su interfaz limpia y la posibilidad de usarlo como copiloto mientras navegas. Nada de pestañas, nada de distracciones. Solo una conversación que fluye.

La sensación es parecida a la de hablar con un experto que, además de responderte, te enseña dónde ha encontrado la información.

Perplexity frente a otros buscadores y asistentes

Hasta ahora, los dos mundos estaban separados: los buscadores, que muestran resultados, y los asistentes, que generan texto. Perplexity une ambos.

Google y Bing priorizan enlaces. ChatGPT escribe textos, pero no siempre cita fuentes. Perplexity combina lo mejor de ambos: razona y demuestra.

Es como si el algoritmo y el periodista se hubieran puesto de acuerdo para trabajar juntos.

Por eso se ha ganado un hueco propio. No sustituye a Google, ni pretende hacerlo, pero cada vez más personas lo usan cuando quieren respuestas fiables sin perder tiempo entre pestañas.

Luces y sombras

Perplexity tiene una virtud poco común: no presume de ser perfecta. Y eso la hace más fiable.

Brilla por su transparencia. Cada dato tiene respaldo. Te muestra de dónde viene la información y te permite comprobarlo. Su interfaz es limpia, sin banners, sin ruido, sin clickbait. Y su forma de razonar, directa, precisa y sin florituras, engancha a quien busca claridad.

Pero también tiene límites. No es una herramienta creativa: no redacta artículos largos ni escribe con estilo propio. Su fuerza está en el análisis, no en la inspiración.

A veces también depende demasiado de las fuentes que indexa; si estas fallan, el resultado puede quedarse corto.

Y aunque promete integraciones con herramientas de trabajo, todavía no se lleva tan bien con Notion, Slack o Drive como quisiéramos.

Nada grave, en realidad. Son los baches normales de una tecnología joven. Lo importante es que va en la dirección correcta: la de la fiabilidad y la comprensión.

¿Cómo sacarle jugo?

El secreto para dominar Perplexity está en aprender a conversar con ella. No le lances preguntas sueltas como harías en Google. Cuéntale lo que buscas, dale contexto, déjala hilar contigo.

Si necesitas entender un concepto, pídele que te lo explique según tu nivel. Si investigas un tema, deja que te guíe con preguntas encadenadas. Cuanto más específica sea tu curiosidad, más fino afina la respuesta.

Y no olvides usar el modo Copilot. Es uno de esos pequeños detalles que cambian el ritmo del trabajo: te permite leer y preguntar al mismo tiempo, sin saltar de pestaña en pestaña.

Cuando te acostumbras, buscar sin él se siente como volver al mapa de papel después del GPS.

La nueva forma de buscar

Durante décadas, la búsqueda en internet fue un ejercicio de paciencia: escribir, revisar, abrir pestañas, cerrar pestañas, volver atrás. Perplexity ha roto esa dinámica.

Aquí ya no “buscas”, conversas. Y eso cambia todo.

La IA interpreta la intención detrás de tu pregunta, no solo las palabras. Te ofrece contexto, matices, profundidad.

No te obliga a elegir entre precisión y rapidez, te da ambas.

Lo que está ocurriendo con herramientas como esta es más profundo de lo que parece: estamos dejando de consumir información para empezar a dialogar con ella. Los buscadores se vuelven más humanos, y los humanos, más exigentes con las respuestas.

Para el SEO, esto supone un terremoto. Ya no basta con aparecer en la primera posición de Google; ahora importa ser fuente, ser citado, aportar valor real.

La visibilidad dependerá cada vez más de la confianza, y esa confianza se gana con contenido que resista el filtro de herramientas como Perplexity.

La búsqueda con cerebro

Perplexity no es un atajo. Es una brújula.

En un mundo saturado de ruido, su mayor logro es la serenidad: te ayuda a encontrar lo que importa sin perderte por el camino.

Por eso se ha convertido en una de las herramientas más prometedoras del nuevo ecosistema digital. No porque haga magia, sino porque te recuerda algo esencial: el conocimiento no está en tener todos los datos, sino en saber conectar los correctos.

Y si lo piensas, eso es exactamente lo que hacemos en Growit School. Acompañarte a conectar, a entender, a crecer con propósito.

Así que, la próxima vez que necesites una respuesta, no abras veinte pestañas. Abre una conversación.

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