¿Quieres convertirte en el 1% que domina la IA de verdad?

Publicado el 8 de noviembre

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Victor Puiggròs

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Ley de IA para empresas: qué obligaciones revisar y por dónde empezar

Cómo revisar la ley de IA en tu empresa: inventario, responsabilidades, alfabetización, transparencia y controles según cada caso de uso.
Equipo de una empresa revisando un inventario de herramientas y usos de inteligencia artificial

Revisión normativa: .

¿Tu equipo ya usa ChatGPT, Copilot o un chatbot en la web? Entonces la ley de IA para empresas te toca, y lo primero no es leerse el reglamento. Es responder tres preguntas: dónde usas IA, qué papel tienes en cada proceso y qué puede pasar si el resultado sale mal.

Con esas respuestas sabrás qué mirar primero y quién se encarga. Aquí las convertimos en un inventario, un orden de prioridades y decisiones por escrito. Vale tanto si usas asistentes de terceros como si metes IA en tus propios servicios.

Ley de IA para empresas: empieza por un inventario de usos

Profesional comprobando una lista de herramientas de IA y sus responsables en un portátil

Abre una hoja compartida. Pide a cada equipo que apunte un proceso por fila.

Ojo: una misma herramienta puede salir varias veces. Que marketing redacte posts con ChatGPT, que soporte conteste a clientes con él y que alguien lo use para analizar datos personales son tres casos distintos.

Pon columnas que permitan entender el proceso sin tener que preguntar a quien lo montó:

  • Para qué: qué trabajo hace la herramienta y qué problema resuelve.
  • Qué recibe: datos, archivos y aplicaciones a las que tiene acceso.
  • Qué entrega: un borrador, una recomendación, una puntuación, una decisión o una acción en otra herramienta.
  • A quién afecta: a tu equipo, a clientes, a candidatos o a otras personas.
  • Quién responde: quién la usa, quién te la vende y quién puede pararla.
  • En qué punto está: en prueba, en uso diario o como producto que ofreces a otros.

«Usamos IA para atención» no dice casi nada.

«El asistente consulta la política de devoluciones, propone una respuesta y una persona decide si la envía» sí. Ahí ves qué alcance tiene, a qué información accede y dónde está el control humano. Si mañana empieza a enviar mensajes él solo, actualiza la fila: el proceso ha cambiado.

Un ejemplo de fila bien hecha: «Atención al cliente. El asistente busca en la base de ayuda y propone una respuesta. La persona de soporte comprueba la fuente y decide si la envía. Afecta a clientes. El responsable de soporte puede detener el uso». Añade el nombre del producto, la versión y la fecha de revisión.

¿Te faltan datos? Asigna a alguien completarlos.

¿Usas la IA o la fabricas? Aclara tu papel

La ley no te pide lo mismo si fabricas la herramienta que si solo la usas.

El Reglamento (UE) 2024/1689 separa a quien ofrece un sistema (el proveedor) de quien lo usa. Si usas bajo tu autoridad una herramienta que has comprado a un tercero, como Copilot o el chatbot que te montó una agencia, lo normal es que seas la empresa que usa la herramienta (en el reglamento, «responsable del despliegue»).

¿Y si la desarrollas, la encargas a medida o la vendes con tu marca? Entonces toca analizar si eres proveedor, según las definiciones del artículo 3.

Mira también el artículo 25: puede convertirte en proveedor de un sistema de alto riesgo si distribuyes una solución con tu marca, si la modificas de forma sustancial o si cambias para qué se usa. Pide al equipo que explique el cambio exacto.

Y no te fíes de la etiqueta del contrato. Que te llame «usuario» no decide por sí solo tu papel.

Qué preguntarle a tu proveedor

Pídele para qué está pensada la herramienta, las instrucciones de uso, los límites que ya conoce y qué cambios pueden sacarla de ese uso previsto. Si la vende para un caso de alto riesgo, pide la documentación y la evidencia de conformidad que correspondan a ese tipo de sistema, y comprueba desde qué fechas se aplican.

Pregunta también cómo te avisa de incidencias, cómo gestiona las actualizaciones y qué registros vas a poder consultar.

Haz preguntas que puedas comprobar. «¿Podemos revisar un caso y reconstruir qué pasó?» vale más que un «cumplimos con todo» en una presentación comercial.

Qué obligaciones de la ley de IA para empresas revisar primero

Coge cada fila del inventario y hazte cuatro preguntas. ¿Entra en alguna práctica prohibida del artículo 5? ¿Puede ser de alto riesgo según el artículo 6 y los anexos? ¿Tiene deberes de transparencia del artículo 50? ¿Trata datos personales?

Pueden salir varios síes a la vez.

Y no metas todo en la misma cola. El equipo que resume documentos internos con un asistente y el de RR. HH. que usa IA para filtrar CV necesitan análisis muy distintos.

¿No sabes qué peso tiene la respuesta de la IA en la decisión final? Resuelve eso antes de ponerle un nivel de riesgo.

El chatbot de tu web y otros usos de cara al público

Si pones un chatbot, comprueba que la solución permite avisar a la persona de que está hablando con una IA, en los casos que recoge el artículo 50.1.

Ese artículo se dirige al proveedor del sistema y tiene matices, como la excepción de cuando ya es evidente que hablas con una IA. En la práctica, mira en tu web dónde aparece el aviso y quién controla ese elemento.

Los contenidos generados con IA van aparte. El artículo 50 distingue entre el marcado técnico, que corresponde a ciertos proveedores, y la obligación de las empresas que usan la herramienta de revelar que determinados contenidos están hechos con IA.

Para textos publicados con el fin de informar sobre asuntos de interés público, prevé una excepción si hay revisión humana o control editorial y alguien asume la responsabilidad editorial. Revisa cada caso antes de etiquetar todo lo que publica marketing.

Si usas un sistema de alto riesgo

Aquí entra el artículo 26: fija obligaciones para las empresas que usan sistemas de alto riesgo, entre ellas: usarlo siguiendo las instrucciones, encargar la supervisión humana a personas con la preparación y la autoridad necesarias, hacer seguimiento y gestionar los registros que estén bajo tu control.

Las condiciones exactas y los plazos tienes que comprobarlos para cada sistema.

¿Tu empresa es la proveedora? Entonces el análisis cambia: revisa los requisitos del sistema y las obligaciones del proveedor. La lista de quien usa la herramienta no sustituye esa revisión.

Ten en cuenta también el artículo 27, que puede aplicarse a ciertas empresas que usan sistemas de alto riesgo en determinados usos. No es una evaluación que tengan que hacer todas las empresas solo por usar IA.

Qué multas puede tener una empresa

¿De cuánto hablamos? El artículo 99 prevé multas de hasta 35 millones de euros o el 7 % del volumen de negocios mundial por prácticas prohibidas. Y de hasta 15 millones o el 3 % por incumplir otras obligaciones, como las de la empresa que usa un sistema de alto riesgo o las de transparencia. En las pymes se aplica la cuantía menor. Tienes el detalle en la guía de la ley de inteligencia artificial.

Pon a prueba un uso concreto

Elige un proceso del inventario. Si tienes varios, empieza por el que más afecte a clientes, empleados o candidatos.

Haz el test de la ley de IA y compara el resultado con cómo funciona de verdad el proceso, con las instrucciones del proveedor y con los artículos que te apliquen.

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¿Cumple tu empresa la ley de IA?

Marca qué herramientas de IA usa tu equipo y con qué datos, responde unas pocas preguntas y obtén una nota sobre 100 con los huecos frente a los artículos 4, 5 y 50 del AI Act y el RGPD. Con tu correo desbloqueas el detalle y un dossier en PDF.

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Alfabetización en IA: forma con el trabajo real

El artículo 4 del AI Act, actualizado por el Ómnibus de 2026, liga las medidas de alfabetización al personal y a otras personas que usan o manejan IA en nombre de tu empresa. Cuenta el contexto, lo que ya sabe cada persona y a quién puede afectar ese uso.

¿Qué significa esto en tu oficina? Que cada equipo practique con lo suyo.

En atención al cliente, cuándo escalar un caso y cómo contrastar una respuesta con la documentación. En marketing, cómo verificar afirmaciones y revisar contenidos generados con IA. En selección, qué papel tiene la herramienta y cómo revisar una recomendación sin dar por hecho que acierta.

Una sesión general da un idioma común. Complétala con instrucciones de las herramientas que usáis de verdad y con un ejemplo de error que el equipo tenga que pillar.

Si cambias el proceso, actualiza el material. Y como registro interno, apunta qué grupos participaron, qué casos se vieron y cuándo se revisó la documentación.

Tu plan para el primer mes

  1. Semana 1: monta el inventario y pon un responsable a cada fila. Empieza por lo que ya está en uso real y por los procesos que afectan a personas.
  2. Semana 2: cruza para qué se usa, qué papel tienes y qué riesgo hay. Apunta los casos que necesitan una revisión más a fondo, las fuentes y desde cuándo se aplica cada obligación.
  3. Semana 3: prueba los controles. Comprueba que alguien puede revisar lo que sale, parar una acción y gestionar una incidencia.
  4. Semana 4: adapta la formación a cada equipo, deja por escrito las decisiones y pon fecha a las próximas revisiones.

Este plan es una recomendación práctica, no un plazo legal. El calendario de la ley depende de qué artículos y casos te apliquen, y no empieza a contar cuando creas el inventario.

Si una obligación ya se aplica, esa revisión va primero. Para que el inventario no muera en un cajón, define qué obliga a revisarlo: una herramienta nueva, datos nuevos, un cambio de uso, abrirlo a otro público o dejar que la IA haga acciones sola. Apunta quién hizo el análisis y qué documentos consultó. Así podrás explicar por qué una decisión sigue valiendo y cuándo toca actualizarla.

¿Lo más útil que puedes hacer hoy con la ley de IA para empresas? Hacer visible cómo usa tu equipo la IA de verdad. Así separas las decisiones del día a día de las que exigen comprobar una obligación legal concreta.

Forma a tu equipo y guarda la prueba

El artículo 4 pide a las empresas que usan IA medidas de alfabetización adaptadas a quién la usa y para qué. La forma más directa de cumplirlo, y de poder demostrarlo después, es una formación práctica con las herramientas que tu equipo usa cada día.

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La formación se puede bonificar con el crédito FUNDAE de tu empresa. Ninguna formación certifica por sí sola el cumplimiento: la responsabilidad es de la empresa, y la formación es una pieza necesaria.

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Preguntas frecuentes

¿La ley de IA se aplica a las pymes?

Sí, ser pyme no te deja fuera por sí solo. Lo que cuenta es tu papel, el sistema y para qué lo usas, aunque algunas disposiciones y apoyos sí tienen en cuenta el tamaño.

¿Es obligatorio comprar un curso de IA?

No. El artículo 4 exige medidas de alfabetización adaptadas a tu contexto, no un curso comercial concreto. Esas medidas tienen que encajar con tu personal, sus tareas y las herramientas que usa.

¿Comprar una herramienta me convierte en proveedor?

No, normalmente. Si la usas bajo tu autoridad, eres la empresa que la usa; si la desarrollas, la comercializas o cambias el sistema en determinados casos, tienes que revisar tu papel.

¿Tengo que avisar si mi web usa un chatbot?

Sí, salvo que sea evidente: quien habla con tu chatbot tiene que saber que es una IA. El artículo 50.1 pone esa obligación en el proveedor del sistema, con condiciones y excepciones, y si el chatbot lo has montado tú, el proveedor puedes ser tú. Revisa cómo se cumple en tu caso concreto.

¿Todas las empresas necesitan una evaluación de impacto de derechos fundamentales?

No. El artículo 27 la exige solo a ciertas empresas que usan determinados sistemas. Las evaluaciones de protección de datos tienen sus propios requisitos.

¿Qué documentos conviene guardar?

El inventario, las decisiones de clasificación, las instrucciones y las evidencias de formación, revisiones e incidencias. Eso como buena práctica de gestión: lo que es obligatorio depende de tu papel y del caso.

¿Qué multas prevé la ley de IA?

Hasta 35 millones de euros o el 7 % del volumen de negocios mundial por prácticas prohibidas, hasta 15 millones o el 3 % por incumplir otras obligaciones (como las de transparencia o las de la empresa que usa un sistema de alto riesgo) y hasta 7,5 millones o el 1 % por dar información inexacta a las autoridades, según el artículo 99 del AI Act. En las pymes se aplica la cuantía menor.

Guía elaborada por el equipo de Growit School, escuela de formación en inteligencia artificial para profesionales y empresas. Es información general y no sustituye el asesoramiento jurídico de tu caso.

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